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jueves, 18 de octubre de 2018

"Nuestra bizarría se ha vuelto re pituca"

Aseguró Dora Barrancos al visitar esta tarde la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

Foto: Lucía Correa


Acompañada por la referente de Nuevo Encuentro Sol Gonzalez de Cap, la historiadora y socióloga Dora Barrancos dio cierre a la cuarta edición de la Semana de la Comunicación en un conservatorio sobre las nuevas perceptivas del nuevo feminismo de la cuarta ola.

A lo largo de estos últimos años, el campo de lo político ha ido modificandose intentando lograr una feminización del mismo a partir del movimiento de mujeres. "Hay una rearticulación de las fuerzas políticas en Argentina ya que ésta cuarta ola promete lazos estrechos con este campo", explicó Barrancos. En este sentido, Gonzalez de Cap manifestó que el feminismo en la política no puede conformarse con tener una agenda de género sino que debe aspirar a transformar la realidad "a través de las fisuras". "Hoy por hoy, la más grande que tiene el neoliberalismo somos los feminismos y las disidencias", describió la referente de NE.

Las diferencias de esta nueva ola con las anteriores son muchas y están muy marcadas. La historiadora, en este sentido, expresó que la primera, que se dio junto con la Reolución Francesa y las guerras mundiales, luchaba por los derechos civiles, para poder "salir de la inferioridad jurídica", los derechos políticos, como el sufragio, y las asignaciones familiares. "A pesar de luchar contra el patriarcado que las había puesto en el rol del cuidado, la maternidad era clave e indiscutida", manifestó Barrancos. Además, la noción de violencia no existía dentro de los reclamos de género.

Por su parte, la segunda ola se caracterizó por ser una etapa de pura producción teórica para el feminismo. En las mismas, se comienza a señalar al patriarcado como violento. En este sentido, Barrancos explicó que las feministas "descubrieron sus cuerpos y todas las formas de violencia sobre el mismo". 

En Argentina, estas producciones nacidas en la academia fueron acompañadas de leyes nacionales como la de violencia domestica, la de los delitos contra la integridad sexual, pero, a su vez, las provincias también comenzaron a dar respuestas a reclamos del movimiento de mujeres. Sin embargo, como asegura Barrancos, durante esta etapa, para entrar a los grupos había que realizar una "especie de examen", la homosexualidad femenina era negada y no se aceptaban compañeras trans fem en las filas del feminismo.

Por el contrario, la tercera ola significó "una vuelta al escencialismo". "Se dio una desestabilización de la teoría que tenía que ver con las mujeres blancas y se comienzan a producir trabajos decoloniales", describió la historiadora. Además, advirtió el peligro de estos escritos ya que pueden llevar a un fundamentalismo teórico.

Por el contrario, la cuarta ola que ya pisa muy fuerte en el país se caracteriza por ser pre teórica. "Lo que importa es la sensibilidad y ya no se requiere ninguna teoría para convocar", expresó y siguió: "Es la primera vez que el feminismo se torna un movimiento de masas".

"El feminismo ya no está conformado sólo por mujeres, también se tiene en cuenta a las disidencias", manifestó Gonzalez de Cap. De esta forma, Barrancos señaló que ya no existe posibilidad alguna de soterrarlas del feminismo posmoderno. 

"Ojalá este cuarto segmento pueda incorporarse a las fuerzas políticas", aseguró la historiadora. "Retando al patriarcado, se retan todas las desigualdades socioeconómicas", finalizó