Al mismo tiempo que él
marca su pasaje de colectivo, ella se acurruca en su asiento mientras tiembla
del frío. Él se da media vuelta y la ve. No dice nada. Ella lo mira. Perpleja.
El colectivo avanza. El muchacho se sienta adelante. El colectivo frena. El
chico gira sobre sí. Ella lo mira. Perpleja. La maquinaria vuelve a avanzar.
Media hora había
pasado. Cada vez que el colectivo para, él se da vuelta a observarla. Ella lo
mira, siempre, perpleja. El colectivo avanza. El joven toma un papel y comienza
a escribir. Nuevamente una parada, ella lo mira pero él ya no. Arranca. Se pone
de pie y deja caer junto al asiento de la muchacha, quien mientras tiembla de frío, se acurruca en su asiento, una nota. El colectivo frena. Sus puertas se
abren. Ella lo ve, perpleja, como se aleja en el horizonte.